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El ABC de las relaciones positivas

"Las personas estarán más dispuestas a considerarte y respetarte si interpretan que estás seguro de lo que dices y que ello va en serio..."

Las relaciones sanas y positivas dependen de la habilidad de la persona de establecer comportamientos que ayudan a prevenir problemas de relación desde un primer momento.

Las personas estarán más dispuestas a considerarte y respetarte si interpretan que estás seguro de lo que dices y que ello va en serio. Esto es así sea que estés ordenando a una persona en la calle que te deje tranquila, diciéndole a un compañero del trabajo que acabe con sus chistes pesados o invitando a alguien a almorzar.

Puedes cambiar tu manera de presentarte dependiendo del resultado que quieras obtener. Si pretendes que alguien que te amenaza o te molesta acabe ése tipo de comportamiento, tienes que ser tajante. Si quieres interesar a otra persona para realizar algún proyecto conjunto, debes ser entusiasta. Si quieres que alguna persona temerosa se sienta segura, debes ser comprensivo.

Para un resultado efectivo, presta atención a tu tono de voz y a la elección de las palabras que usas. ¿Levantas el tono al final de cada oración hasta convertirla en una pregunta? Convirtiendo afirmaciones en preguntas te hace sonar como ansioso y poco seguro. ¿Usas palabras vagas, o claras y positivas? Si quieres comunicar algo que es muy importante para ti, puede resultar valioso tomarte el tiempo necesario para escribir en pocas palabras lo que quieres comunicar y practicar frente a un espejo en voz alta y con tono seguro lo que hayas escrito. En lo posible, consigue apoyo de alguien de tu confianza quien pueda asegurarte que te estás expresando de una manera segura y a la vez respetuosa.

Presta atención al lenguaje de tu cuerpo y a las expresiones de tu cara; proyectar una actitud de respeto y confianza en tí mismo es un arma poderosa para la autoprotección. ¿Llevas los hombros caídos? ¿la cabeza gacha? ¿una sonrisa tímida?, todo eso te hace ver como una víctima. La comunicación con los demás funcionará mejor si miras de frente, mantienes tu cuerpo erguido y tu cara distendida.

En una confrontación, ordenar a alguien "POR FAVOR BASTA!" funcionará mucho mejor que, "podrías parar por favor?" Al mismo tiempo, no desearías la escalada de una potencial confrontación insultando a alguien. Manejarás mejor un conflicto si tu voz, tono, palabras, cuerpo y expresión son firmes, respetuosos, decididos y claros.

¿Y qué de una situación en la cual estás tratando de conseguir que alguien haga algo que tú piensas que vale la pena? Asegúrate de no parecer dudoso o inseguro. Es común a veces utilizar un tono suplicante cuando quieres conseguir algo de alguien y es normal sentirse frustrado cuando no consigues que hagan lo que tú quieres. Sin embargo, los demás resultarán difícilmente motivados si pretendes hacerlos sentir culpables por no hacerte caso. Incluso la mas pequeña señal de negatividad en tu actitud posiblemente influya para que la otra persona no quiera lidiar contigo. Al mismo tiempo, intentar utilizar un tono de voz amigable encubriendo tu fastidio, puede hecerte ver ante el otro como falso y poco confiable.

Trata de empatizar con las perspectivas de los demás. La mayoría de la gente se encuentra sobrepasada con los problemas de sus propias vidas. Estarán más dispuestos a escucharte y tenerte en cuenta si tu voz, palabras, cuerpo, expresión y actitud subyacente son consistentemente positivas.

Habilidades de autodefensa como éstas - proyectando una actitud de seguridad y confianza, demostrando con tu presencia y tus palabras seriedad y seguridad en lo que dices - pueden prevenir la escalada de muchos problemas. Pueden ser también efectivas herramientas para conseguir lo que deseas la mayor parte de las veces.

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Porqué es importante enfrentar a los acosadores en el trabajo.

El Acoso Laboral bajo la mirada del experto Gary Namie. Define las características de los acosadores (bullies) y las víctimas (target) y nos habla de la necesidad de que la víctima enfrente al acosador para preservar la integridad de su salud física y mental.

¿Que es el Acoso Laboral?
Nosotros consideramos el acoso laboral como un comportamiento destructivo que tiene al menos dos características. Existe un desbalance de poder entre el acosador y el target. Digo “target” porque no me gusta la palabra “víctima”. Preferimos no caer en la victimización. Ese es el punto uno. El segundo es que parece haber un efecto negativo en la persona acosada.

¿Y cual es el efecto negativo de este acoso laboral?
Los efectos negativos pueden variar desde la leve frustración, pasando por toda la escala de todo tipo de enfermedades psicosomáticas, enfermedades relacionadas con el estrés y hasta el fallo cardíaco.

¿Es el estrés el principal resultado del acoso?
Yo puse un link de la BBC a mi sitio. Ellos estiman que entre un 30 y 50 por ciento de todos los reclamos relacionados con el estrés en el trabajo son atribuidos al acoso laboral.

Bueno, eso nos trae a otro punto. El acoso laboral, como concepto, es algo relativamente nuevo. ¿Es así?
El primero en escribir sobre este tema fue Heinz Leymann. Empezó publicando artículos en 1984. Es médico y doctor en filosofía. Es una persona de clara orientación académica. Escribe con gran dedicación y tiene el sitio más importante sobre bullying en la web. Allí ha incluído muchos de sus artículos técnicos en tres o cuatro idiomas. Él lo denomina “mobbing”

¿El mobbing implica una cierta conspiración, no es así?
Si, por eso no estoy muy de acuerdo con ese término. Pero en una organización, conspirar implicaría un tipo de acuerdo tácito, tal como el silencio de la compañía – la compañía no responde cuando todos saben que se está produciendo un acoso. Si se le señala a los directivos que se producen actos de acoso y ellos lo ignoran, eso significa una forma de mobbing. A Leymann no le gusta el término “bullying” porque se refiere a la infancia y eso es lo que la mayoría de los americanos piensan en principio.
A nosotros nos gusta el término “bullying” porque connota algo que puede comenzar en la infancia en una pequeña porción de los “bullies” (matones o acosadores). Pero se pierde el punto si uno queda enganchado en el la idea del patio del colegio y piensa que solo un chico puede ser un “bully” (matoncito)

¿Son todos los “bullies” escencialmente iguales?
Nosotros pensamos que hay tres tipos de bullies (acosadores). Puede ser que ayude explicar las diferencias.
El crónico probablemente haya empezado como un chico antisocial y se convirtió en un adulto antisocial. Me refiero a marcadamente antisocial.

El segundo no es un manipulador patológico, pero sí alguien que creció en una cultura de trabajo que es competitiva, con muchos plazos límites, altos ingresos, alta exposición, altos estándares y cuotas de producción, donde todo está intensificado. Estas personas asumirán ese estilo y los encontraremos en oportunidades siendo un poco malhumorados, un poco agresivos y un poco más malos de lo que normalmente serían. Pueden cortar con esto, pero cuando están en el trabajo se convierten en un acosador.
Después está el acosador involuntario que es reversible. El acosador involuntario lo es accidentalmente. Es el que puede ser un poco corto socialmente. Pueden no entender como son percibidos y leídos por la gente. No entienden los signos que ellos mismos emiten. Pueden ser muy estrepitosos o muy mediocres, nunca reconociendo, siempre castigando. Pero cuando se les llama la atención sobre esto, enseguida cortan su actitud. Se disculpan sinceramente.

¿Existe algo en la predisposición del acosador, o hay características en el “target” que disparan la conducta del acosador?
Hay parte de eso, pero las dos cosas contribuyen. Ambos juegan un rol.

Bueno, tu hablaste sobre la existencia de distintos tipos de acosadores. ¿Existen distintos tipos de “targets”?
Ése es el otro lado del espejo. Existen targets resistentes y otros vulnerables. Aquellos targets vulnerables probablemente caerán bajo el acosador oportunista y sufrirán. A los resistentes hace falta un acosador extremo – crónico, patológico, maquinador mentiroso, que los tome con la guardia baja.
El problema en hacer hincapié en los targets – nosotros admitimos que juegan un rol – es tan erróneo como culpar a una víctima de violación diciendo que es algo que la víctima provocó. Es mas como que el target falló en revertir al acoso en el primer acercamiento, cuando el acosador estaba testeando el terreno para ver qué podía lograr y con quién. El signo le llega al acosador con la actitud del otro de: “No me gusta pelear, no me gusta confrontar”. Ese tipo de cortesía, esa amabilidad, es leída por el acosador como una invitación abierta al acoso.

Tú mencionaste “estrés”, ¿pero de qué manera inciden realmente los efectos del acoso sobre las personas?
Bueno, inciden sobre todas las categorías: ansiedad, estrés y depresión. Desde reducción de la inmunidad hasta la infección. Fatiga. Todos estos desde el aspecto físico. Por el lado psicológico además de la ansiedad y la depresión, tenemos el destrozo de la autoestima.
Eso es lo que nos intriga. ¿Cómo puede ser que alguien que de otra manera sería una persona fuerte, pueda creer en las mentiras perpetradas por un acosador? Y esto dura por largo tiempo. Produce una muy prolongada media-vida. Esto puede ser en parte por las características del target, pero eso debe ser contestado por una investigación. Debemos contestar esas preguntas y nadie lo está haciendo. Me asombra que gente fuerte, competente, que ha sido sorprendida por un acosador, quizás por un simple episodio mayor pueda quedar tan traumatizada que los efectos duren aún diez años después.

Cuando dices que perdura diez años después, ¿a qué aspecto te refieres?
En términos de una autoestima dañada. Ellos aún no creen que sean tan buenos como realmente son. Algo de lo que el acosador dijo entró en sus mentes y los carcome.

Entonces, ¿como ayudan ustedes a la gente que es blanco de los acosadores?
Justamente ahora la forma en que mi mujer Ruth lo está haciendo es a través de grupos de apoyo. Lo hace a través del consejo psicológico. Es claramente un camino intensivo para un daño intenso.
Pero lo que estamos lanzando ahora es nuestro workshop “El Trabajo no debería doler”, el cual está diseñado para enseñar a la gente habilidades para protegerse del acoso. Pensamos que no es necesaria la terapia profunda.

Antes dijiste que responsabilizar al target es como culpar a la víctima de una violación, pero si los targets no tienen la culpa de ser acosados, ¿tienen el poder para frenar el acoso en el lugar de trabajo?
Creemos que sí, si es que todavía no existe en él un patrón instalado y una historia. Hay que arrancar de cuajo el primer asomo de acoso cuando el acosador te está probando.
Sabemos por las investigaciones sobre bullies (acosadores) en edad escolar, que los bullies tantean el grupo y prueban su vulnerabilidad. Detectan a la gente vulnerable. Esto se da en el mundo animal, los más poderosos hostigan a los más débiles. Sabemos esto porque el índice de acoso es más alto al comienzo del año escolar – la proporción de gente afectada – que al final del año, lo cual significa que han ubicado a sus víctimas y se han enfocado en ellas.
Tú sabes por experiencia que si te resistes a alguien que intenta herirte y presionarte, ellos reciben el mensaje de que eres alguien con quien no deben entrometerse. Te conviertes en intocable.

¿Como te das cuenta si alguien está tanteando el terreno?
La mayoría de los acosadores cometen actos muy irracionales. Este ejercicio de “puro poder”, que puede estar solo en sus mentes, parece muy irracional a la gente racional. Lo sabes cuando te ocurre.
Tu respuesta determinará si es que ellos continuarán metiéndose contigo, apuntando hacia ti, agudizando su comportamiento y convirtiéndote en servil durante el resto de tu vida laboral compartida, hasta que alguno de los dos se vaya – usualmente el acosado es quien se irá.
Los acosadores pueden venir hacia ti tanto con palabras como con toda una serie de comportamientos no verbales. Pueden aplicar desde gritos y alaridos hasta tareas inaceptables. Si tu sabes la primera vez que te han dado una tarea inaceptable que te están queriendo aplastar y vuelves y confrontas al responsable y dices, “No, esta no es la tarea correcta. Esto no es para lo que estoy capacitado. Esto no es para lo que fui contratado en esta compañía.” Tú también puedes imaginarte otras formas de encarar esto.

Entonces, ¿qué es exactamente lo que ustedes enseñan en su entrenamiento?
Analizamos todo el rango de comportamientos que los acosadores utilizan y después, en forma de entrenamiento, en forma de ensayo donde la gente debe aprender algo desde el principio, les vamos arrojando comportamientos de acoso y dejamos que ellos reaccionen espontáneamente y diagnosticamos si funciona o no. Le pedimos esto al acosador – que es uno del grupo jugando ese papel – y después les vamos sugiriendo modos de responder mejor al ataque.

Entonces ¿es un juego de roles?
Sí. Tienen que aprender desde el principio. En un nivel conciente ellos pueden partir sabiendo que cuando el acosador les venga con este tipo de cosas, ellos van a poder enfrentarlo. Es una tarea muy dura. Está relacionado con superar la timidez. Uno le está pidiendo a esta gente que de buenas a primeras salgan a confrontar, cuando tienen décadas de aprender a ser amables. Bueno, esa amabilidad es un juego en las garras del acosador.
Esto es a nivel interpersonal. Si hay allí un empleado suficientemente sabio y suficientemente avispado, necesita entender que allí hay un rol que él también necesita desempeñar.

¿Cuál es ése rol?
Tú te manejas a nivel interpersonal, pero la empresa exige que te desempeñes dentro del clima de trabajo del lugar, dentro de la cultura del lugar de trabajo.
Actualmente ¿que es lo que las empresas hacen? Promueven a los acosadores. Ellos son usualmente quienes logran mayores metas, son los mejores en autopromocionarse a expensas de otras personas. Son competidores – eso sin lugar a dudas – lo cual resulta altamente valorado. Entonces qué es lo que pasa si pretendemos dar vuelta todo el asunto. Tienen que existir severas sanciones para los acosadores.
Cuando hablo a grupos, le pregunto a la gente qué fue lo que les pasó. Las únicas veces que las compañías han actuado de manera efectiva con los acosadores, es cuando su accionar les ha producido un perjuicio público. Esto es crítico. Los acosadores sobreviven y prosiguen en forma silenciosa. La mayor parte de sus acciones son encubiertas – se dan a puertas cerradas. Si vas a gritar a alguien, estás públicamente denigrándolo y todo eso, pero la mayor parte del tiempo ello es encubierto, aceptado por esos sectores ridículos. De manera que la forma de contrarrestar a un acosador es ponerlo en evidencia y públicamente avergonzarlo. Entonces se achican. Es como descorrer la cortina del genio y encontrar que ahí solo hay una persona pequeñita moviendo las palancas.

¿Lo tomo como que debería venir desde arriba?
Debería venir desde arriba. Inclusive compañías que tienen políticas de tolerancia cero al hostigamiento de cualquier tipo, encuentran muy difícil no promocionar al acosador o despedirlo. Mas bien despedirán a la persona hostigada.

Sin embargo, para la victima del acoso,¿sería una manera efectiva de confrontar al acosador hacerlo públicamente?
Sí. ¿Puedes imaginarte la dificultad en demostrar ese coraje? Ante todo tú quieres tener la confrontación pública. Le decimos a la gente que documente todo, pero siempre existen negativas tras las puertas cerradas. Es siempre su palabra contra la tuya. Donde están los testigos?
Pienso que tiene que haber cero tolerancia. No vamos a tolerarlo más. Debe existir alguna indignación. El problema es que muchos CEO´s son del tipo irritable. Recuerdo haber leído un libro de un CEO; era famoso por inventar cosas como hacer que sus empleados alrededor del mundo ajustaran sus relojes a la hora de Nueva York, para que nunca lo llegaran a despertar para hablar a una hora inapropiada para él. Él avergonzaba y humillaba a un vicepresidente senior y lo obligó a pedir disculpas a otra persona públicamente antes de despedirlo. Logró imponer un acercamiento servil de ven a mí, inclínate ante mí, arrodíllate ante mí. Así que si el acosador es la persona de mas alto rango, no tienes ninguna chance de formar una cultura que vaya a eliminarlo y purificar el lugar.

¿Es en interés del empleador hacer esto?
Es en interés del empleador por un par de razones. Lo haga por un motivo económico y por nada más, dejando de lado razones humanitarias, las cuales deberían ser obvias.
Las razones económicas son el elevamiento del costo de los beneficios del servicio de salud. La gente necesitará sobreutilizar el servicio de salud por los efectos físicos. Las personas literalmente se enferman más por el estrés prolongado. Basta mirar los reclamos por estrés.
Llevado al peor extremo, están los litigios. Como dijimos, muchas de las categorías del acoso, no son consideradas ilegales, pero muchas sí lo son. Por el hostigamiento y el tipo de clases amparadas por la justicia deberán pagarse tasas de justicia, por la defensa y todo lo demás. Todo en lo que reaccionen puede convertirse en titulares de noticias, como los acuerdos previos al juicio y la adjudicación de costas debería asustarlos a muerte. Por supuesto, sabemos que existe una gran mitología sobre este asunto, pero convertirse en noticia apabulla a la empresa.

Hemos hablado sobre las cosas que los empleados y los empleadores pueden hacer para combatir el acoso, pero ¿qué pasa cuando el acoso es institucional como opuesto al individual?
Inclusive en los recortes de personal de las empresas, siempre habrá alguien que tome la decisión de que alguno de los puestos va a ser eliminado porque en realidad no les gusta la persona que lo desempeña. Antes de irse sin pelearla, haciéndole mas fácil la tarea de recorte al jefe, piensa que en algún momento aparecerá algún intercambio con la persona.
Si es solo una carta, entonces tendrás que confrontar a quien escribió la carta. La mayoría recibe el mensaje por parte del jefe que lo odiaba y moría por transmitir el mensaje aprovechando una excusa corporativa. Pero no debes hacerle las cosas fáciles, porque si lo haces, ¿que pasará?
La mayoría de la gente lo interioriza y más tarde tendrá sus dudas. Sus dudas se acrecientan silenciosamente. Ahí es cuando el daño pega. ¿Es algo que hice?... No puedes durar en un trabajo... No eres un buen jugador de equipo... Eres esto y lo otro.

Entonces ¿resulta importante confrontar al acosador aún si el resultado no va a revertir la acción?
Si no lo haces, te va a perjudicar para siempre. Te introduce tus propias dudas. Reemplazarás el trabajo, pero pareciera que la confianza en ti mismo es casi imposible de recuperar. No es imposible, pero te lleva tanto tiempo recuperarla y pierdes demasiados años en ello, ¿y para qué? Puedes entrar en una depresión clínica profunda cuando podrías haber enfrentado a la persona y de esta manera te hubieras sentido mucho mejor sobre el asunto.

¿Hay algunos riesgos de trabajo en confrontar a un acosador si ese acosador es tu propio jefe?
Si el acosador es tu jefe y no puedes apelar a su dignidad humana y no tiene alma – piensa en los tres tipos de acosadores, solo los crónicos no van a tener remordimientos, los otros dos pueden ser apelados – entonces mejor empieza a buscar trabajo al mismo tiempo. Así es el tema, porque podrían llegar a tener una reacción realmente salvaje y negativa.

¿Lo tomo aún cuando podría significar perder el trabajo, es eso preferible a ser acosado?
Absolutamente. ¿Durante cuánto más tiempo deberías aguantarlo?

El Dr. Gary Namie tiene un Ph.D. en Psicología Social de la Universidad de California. Es experto en bullying en el lugar de trabajo, consultor, investigador, autor y defensor. Desarrolló y enseñó el primer curso universitario de Violencia Psicológica en el Trabajo. Con su esposa Ruth fundaron y dirigen la organización nacional de investigación y educación, denominada "The Workplace Bullying & Trauma Institute"

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Fabula sobre el mobbing (y la envidia)

La luciérnaga y la serpiente

Cuenta la historia, que una serpiente comenzó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía asustada y a toda velocidad de la predadora, pero ella seguía siempre atrás.
Huyó durante un día... dos días... y al tercer día, ya sin fuerzas la luciérnaga frenó y dijo a la serpiente:
-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro a otorgar ese privilegio a nadie,
pero como te voy a devorar... pues pregunta!
-¿Pertenezco a tu categoría de alimentos?
-No -contestó la serpiente...
-¿Te he hecho algún mal?
-No... -volvió a responder
-Entonces, ¿porqué quieres terminar conmigo? -siguió la luciérnaga
-Porque no soporto verte brillar...!! -terminó diciendo la serpiente


Moraleja:
Si eres luciérnaga, por más que te lo propongas no podrás dejar de brillar, ¡es tu naturaleza!
Tampoco podrás deshacerte de las serpientes, forman parte de la naturaleza como vos.
Así que aprovecha tus alas y vuela alto y aunque tu brillo moleste a los predadores... sigue brillando!

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Chivos Expiatorios o "Scapegoats"

Por definición, un chivo expiatorio es un inocente acusado, culpado y castigado por las faltas, equivocaciones, y problemas de otro/s. Se culpa a la víctima sin advertir los victimarios que deberían hacerse cargo de sus propias fallas. En la mayoría de los casos éste resulta un proceso inconciente.

Aquellos que no son capaces de ver que hay verdaderos chivos expiatorios alrededor, están utilizando anteojeras muy grandes. No todos los chivos expiatorios pertenecen a grupos minoritarios, individuos usan a otros individuos como chivos expiatorios, frecuentemente a sus propios amigos o miembros de la familia. “El hombre es el único animal que puede permanecer en términos amistosos con la víctima que tiene intención de comer, hasta que se la come”, escribió Samuel Butler.

Cualquiera puede convertirse en Chivo Expiatorio

Cualquier persona cuyo comportamiento difiere del estipulado por su entorno, puede ser considerado una amenaza para la hegemonía del grupo. Si se piensa que esto se debe a que esa persona es de alguna manera inferior o más débil que el resto, basta con mirar alrededor y repensar la situación. Muchas veces alguien puede ser elegido como chivo expiatorio justamente por sus mejores cualidades, ya que cualquier cualidad que no se encuentre circunscripta dentro del “standard” aceptado por el grupo, convierte a aquella persona en alguien `diferente´ y por ende puede ser interpretado como una potencial amenaza. Sus mejores cualidades pueden despertar la envidia o inseguridad en los otros.

“Todos los grupos, llegan a un límite de inercia que generalmente hace que su progreso sea mas lento que el del individuo. Es así como inevitablemente llega el día, en que el propósito del grupo queda estancado frente a las expectativas del individuo.” (Thorwald Dethlefsen)

Cuando aquel día llega, cuando empiezas a sentir que el grupo es mas lo que entorpece que lo que apoya tu progreso, significa que estás en peligro de convertirte en un outsider. Y más aún, eres el perfecto candidato a chivo expiatorio. Si eres una persona mediana o altamente creativa o tienes muchos intereses, tu creatividad puede ser uno de los factores que te hagan susceptible de convertirte en un “scapegoat”.

La sociabilidad es generalmente el mejor factor de protección, así es como si la tenedencia del idividuo es algo solitaria, será especialmente vulnerable a convertirse en el próximo chivo expiatorio del grupo. Y el riesgo es aún mayor si resulta una persona sensible y receptiva.

Tomar conciencia de la situación es el primer paso y fundamental para quien se encuentre inmerso en ella en calidad de víctima, ya que como dijo Gurdjieff: “Si debes salir de una prisión, lo primero que debes comprender es: que estás en una prisión! Si piensas que eres libre, no podrás escapar.”

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"SIEMPRE HA EXISTIDO EL ACOSO MORAL"

ENTREVISTA a Marie-France Hirigoyen - por Cecilia Bembibre

"El ACOSO MORAL" es desde hace un año el libro de no ficción más leído por los franceses, y ya se ha editado con éxito equivalente en Alemania, España y Canadá. Describe y analiza situaciones de la vida cotidiana que causan angustia y depresión, y que a través de su investigación responden a un patrón definido: el acoso moral, un modo de terror psicológico que surge en espacios laborales, en vínculos de pareja y familiares, y que sume en el mismo desconcierto a psicoanalistas y sindicatos. Su autora, Marie-France Hirigoyen, decidió escribir el libro para dar nombre a un fenómeno que, según dice, ha existido siempre. Llegó a la Argentina para presentar el titulo (editado por Paidós) en la Feria del Libro, y dialogó con Página 12

¿Cómo decidió investigar y escribir sobre el acoso moral?
Tenía pacientes que venían y se quejaban de que estaban deprimidos y angustiados en el contexto de trabajo. No había una definición clara del problema del acoso moral; en un principio intenté trabajar el tema con mis pares psicoanalistas, y la mayoría de ellos decían que, si esta gente se sentía víctima, era porque era masoquista. Escribí este libro en especial para mis pacientes, para mostrar que no se trataba de masoquismo sino de un problema distinto y real.


El libro incluye una gran cantidad de testimonios sobre una situación que, como usted misma afirma suele mantenerse oculta. ¿Cómo llevó adelante esa recopilación?
Los testimonios que incluyo en el libro son de pacientes que llegaron a verme. Se quejaban de que estaban depresivos, pero no podían comprender lo que les pasaba. Era un patrón que se repetía en entornos muy diferentes, y que se podría definir como una serie de procedimientos abusivos -gestos, palabras, miradas- que atacan la dignidad y la integridad física y psíquica de la persona. Son pequeñas cosas que parecen no tener importancia, pero que a través de la repetición y la sistematización devienen graves.

¿Cómo se diferencian el acoso moral y el sexual?
Para mí el acoso sexual es un paso más allá del acoso moral. En los dos casos se considera al otro como un objeto. En el caso del acoso sexual como un objeto sexual, y en el caso del moral como un objeto para tomar el poder, para ser superior.

Uno de los móviles del acoso moral es la competencia. ¿Esto hace que en los ambientes laborales más competitivos haya una mayor predisposición a que el problema surja?
No únicamente. Puede existir entre colegas. A veces el punto de partida son los celos o el rechazo de una diferencia, por ejemplo una mujer en un mundo de hombres. También puede ser vertical, de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba. Aparece en general cuando alguien quiere desembarazarse de una persona porque molesta hace sombra o tiene algún tipo de plus. En algunos casos es una de las formas que tienen las empresas de desembarazarse de alguien sin tener que echarlo, porque los costos son menores. Puede ser un proceso inconsciente de un individuo sobre otro, pero pueden ser también estrategias conscientes y deliberadas de parte de la empresa.

El acoso moral se convirtió en best-seller y figura entre los libros más leídos de Francia. ¿Le sorprendió este éxito?

Recibí una enorme cantidad de cartas: cuatrocientas que tenían que ver con el trabajo y muchísimas más que tenían que ver con la familia. Muchos lectores me escribieron para agradecerme, diciendo que el libro les había permitido comprender y defenderse. Hay ahora una toma de conciencia colectiva: en Francia hay gente que se ha puesto en huelga por acoso moral. Y precisamente porque hay una presión es que las instituciones comienzan a reaccionar.

¿Qué repercusiones tuvo de sus pares?
Creí que algunos no iban a estar de acuerdo y lo iban a manifestar abiertamente. Pero de hecho hubo muchos psicólogos y psiquiatras que oían a sus pacientes contar todos estos problemas y estaban contentos de que se le hubiese puesto un nombre y que se comenzara a investigar. Mis colegas fueron, sin embargo, más lentos en darse cuenta de esto que los abogados y que los medios. Hoy se trata de un problema que se enseña en la universidad y está reconocido en los congresos de psicología.

Aunque el acoso en el trabajo es el más estudiado, usted presenta en el libro el mismo problema en otro tipo de vínculos, de pareja y familiares. ¿Qué características tiene el acoso moral en el ámbito privado?
Es más difícil de investigar e incluso de tratar, porque las personas están solas, no hay un grupo que eventualmente pueda defenderlas como ocurre en el espacio laboral. La dificultad del acoso es que está escondido y que las víctimas tienen vergüenza y no osan hablar de eso. En la familia es difícil ser creído. Si en el mundo laboral ha habido soluciones que comienzan a tomarse desde el punto de vista jurídico, hay toda una educación por delante en los jueces, en los médicos porque es muy difícil creer que todos esos comportamientos violentos son posibles y se pueden cambiar.

¿Qué tipo de relaciones de acoso se dan en la familia?
Puede ocurrir que uno de los padres tenga comportamientos perversos hacia sus hijos, o hacia uno de sus hijos. El problema es que cuando uno ha sido tratado de esa manera cuando es niño tiene la tentación de seguir estableciendo el mismo tipo de relación cuando es adulto, o de seguir siendo una víctima. Generalmente los niños no se defienden y sólo reaccionan cuando son adultos.

¿Se trata de un problema que acompaña los modelos sociales y económicos de las últimas décadas, o la novedad es que ahora tiene un nombre?
No es para nada un problema nuevo, siempre ha existido. Pero en ciertas épocas la sociedad ponía límites: en algunos tiempos fue la religión, en otros los sindicatos eran más fuertes. Ahora hay una especie de relajamiento de los valores morales, se piensa que todos los comportamientos son aceptables, y entonces estas agresiones perversas se dejan pasar. Existieron siempre, pero la sociedad es más o menos tolerante según las épocas.


FUENTE: www.acosomoral.org

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El Acoso

Por Acoso entendemos cualquier situación que implique alguna forma de victimización, la cual involucra personas o grupos que se dedican a hostigar psicológicamente a otras personas en cualquier ambiente, ya sea familiar, laboral, escolar o social. En una situación de Acoso, encontraremos en el centro de la escena a victimarios y víctimas.

El Acoso es una forma de violencia constante que apunta a destruir al otro, existiendo en realidad como trasfondo una inconsciente necesidad del acosador de liberarse de sus propias angustias y negatividad. Culpando a la víctima, buscan descargar la destructividad instalada en ellos mismos.

Los victimarios de todas partes justifican su crueldad proclamando que la víctima es responsable de todos sus problemas y para triunfar en esto, deben de alguna manera oscurecer la inocencia de las mismas. La así llamada “teoría de la proyección” en psicología moderna puede inclusive brindar a los victimarios excelentes armas, porque entonces casi cualquier cosa puede ser interpretada como una consecuencia de los actos de la víctima. Sostienen así que sus víctimas están cosechando los resultados de sus propias acciones y por lo tanto son responsables de lo que les está pasando.

Habitualmente el acosador debe preparar el escenario para lograr su objetivo. Para ello buscará seducir a los testigos, ya que de lograrlo habrá despejado el camino para su accionar. A partir de allí buscará desestabilizar y confundir lanzando rumores que creen una mala imagen de la víctima, emitiendo mensajes confusos y contradictorios de los hechos y no tendrá ningún escrúpulo en mentir, descalificar o engañar, deformando la realidad.

El victimario no actúa por lo general en forma evidente sino que ejerce su violencia de una manera subrepticia. Muchas veces aplicará lo de “dividir para reinar” buscando enfrentar a la víctima con otras personas sembrando la discordia entre ellos.

Por su lado, la víctima habitualmente no reacciona adecuada y rápidamente para poner las cosas en su lugar ya que la victimización suele avanzar de una manera encubierta.

El comportamiento hostil del agresor pueden conducir a la víctima a ciertas actitudes inadecuadas, sin darse cuenta de que con ellas estará dándole al agresor la coartada que necesita. La ansiedad y el miedo ponen a la víctima en una actitud defensiva, cosa que aprovechará el acosador para desatar nuevamente críticas y agresiones contra ella.

Al ponerse el acosado a la defensiva, el acosador aprovecha su actitud para presentarla ante los otros como una certificación de sus acusaciones, con lo cual logra que la víctima se gane la antipatía y rechazo de los demás. De esta manera, gracias al hábil manejo del victimario, la situación se convierte en una trampa tipo telaraña, cuanto más resistencia opone la víctima más fuertemente queda adherida a su trampa.

Resulta clave para la persona que sufre cualquier tipo de acoso y se encuentre en la búsqueda de una salida, entender el proceso de victimización con todas sus implicancias, siendo lo más difícil de detectar la actitud que la misma víctima debe asumir para lograr desprenderse definitivamente del indeseado y abominable hostigamiento.

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