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Fabula sobre el mobbing (y la envidia)

La luciérnaga y la serpiente

Cuenta la historia, que una serpiente comenzó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía asustada y a toda velocidad de la predadora, pero ella seguía siempre atrás.
Huyó durante un día... dos días... y al tercer día, ya sin fuerzas la luciérnaga frenó y dijo a la serpiente:
-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro a otorgar ese privilegio a nadie,
pero como te voy a devorar... pues pregunta!
-¿Pertenezco a tu categoría de alimentos?
-No -contestó la serpiente...
-¿Te he hecho algún mal?
-No... -volvió a responder
-Entonces, ¿porqué quieres terminar conmigo? -siguió la luciérnaga
-Porque no soporto verte brillar...!! -terminó diciendo la serpiente


Moraleja:
Si eres luciérnaga, por más que te lo propongas no podrás dejar de brillar, ¡es tu naturaleza!
Tampoco podrás deshacerte de las serpientes, forman parte de la naturaleza como vos.
Así que aprovecha tus alas y vuela alto y aunque tu brillo moleste a los predadores... sigue brillando!

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"Muchas veces hacemos caso a los que mas gritan
y no a los que tienen razón"

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"El enojo es humano,
lo que se hace con él es lo que cuenta"

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Un mensaje positivo




(TEXTO DEL VIDEO)
Los consejos que voy a dar no tienen ninguna base confiable mas que el de mi propia experiencia... he aquí mis consejos:
Disfruta de la fuerza y belleza de tu juventud... no me hagas caso... nunca entenderás la fuerza y belleza de tu juventud... hasta que se haya marchitado. Pero, créeme, dentro de 20 años cuando en las fotos te veas a ti mismo comprenderás, de una forma que no puedes comprender ahora, cuántas posibilidades tenías ante ti y lo fabuloso que eras en realidad.

No estás tan gordo como te imaginas. No te preocupes por el futuro, o preocúpate, sabiendo que preocuparse es tan efectivo como tratar de resolver una ecuación de álgebra masticando chicle. Lo que sí es cierto es que los problemas que realmente tienen importancia en la vida, son aquellos que nunca pasaron por tu mente, de ésos que te sorprenden a las cuatro de la tarde de un martes cualquiera.
Haz cada día una cosa a la que le temas. Canta. No juegues con los sentimientos de los demás y no toleres que la gente juegue con los tuyos. Relájate. No pierdas tiempo sintiendo celos. A veces se gana, a veces se pierde. La competencia es larga y al final sólo compites contra ti mismo.
Recuerda los elogios que recibas. Olvida los insultos (y si consigues hacerlo, cuéntame cómo). Guarda tus cartas de amor. Tira los viejos extractos bancarios. Estírate. No te sientas culpable si no sabes muy bien qué quieres de la vida; las personas mas interesantes que he conocido no sabían que hacer con su vida cuando tenían 22 años, es más, algunas de las personas mas interesantes que conozco tampoco lo sabían a los 40.
Toma mucho calcio. Cuida tus rodillas... sentirás la falta que te hacen cuando te fallen.
Quizás te cases, quizás no. Quizás tengas hijos, quizás no. Quizás te divorcies a los cuarenta, quizás bailes el vals en tu 75º aniversario de bodas... Hagas lo que hagas, no te enorgullezcas ni te critiques demasiado. Siempre optarás por una cosa u otra, como todos los demás.
Disfruta de tu cuerpo, aprovéchalo todo lo que puedas, no le tengas miedo ni te preocupes de lo que piensen los demás, porque es el mejor instrumento que tendrás jamás.
Baila, aunque tengas que hacerlo en la sala de tu casa. Lee las instrucciones aunque no las sigas. No leas revistas de belleza, para lo único que sirven es para hacerte sentir feo.

Hermano y Hermana, juntos lo lograremos. Algún día un espíritu vendrá y te llevará hasta el final. Yo sé que te han hecho daño, pero yo estaré ahí esperándote y estaré ahí sólo para ayudarte cada vez que pueda hacerlo

Aprende a entender a tus padres, será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos, son el mejor vínculo con tu pasado y probablemente serán ellos los que te acompañarán en el futuro. Entiende que los amigos vienen y van, pero hay un puñado de ellos que debes conservar con mucho cariño. Esfuérzate en no desvincularte de algunos lugares y costumbres, porque cuando más pase el tiempo más necesitarás a las personas que conociste cuando eras joven.
Vive en alguna ciudad alguna vez, pero múdate antes que te endurezcas. Vive en el campo alguna vez, pero múdate antes de que te ablandes. Viaja.
Acepta algunas verdades ineludibles: los precios siempre subirán, los políticos siempre mentirán y tú también envejecerás. Y cuando seas viejo, añorarás los tiempos cuando eras joven... los precios eran razonables, los políticos eran honestos y los niños respetaban a los mayores. Respeta a tus mayores.
No esperes que nadie te mantenga, pues tal vez recibas una herencia, tal vez te cases con alguien rico, pero nunca sabrás cuánto durará.
No te hagas muchas cosas en el pelo, porque cuando tengas 40 años parecerá el de alguien de 85.
Sé cauto con los consejos que recibes y ten paciencia con quienes te los dan. Los consejos son una forma de nostalgia. Dar consejos es una forma de sacar el pasado de la basura, limpiarlo, ocultar las partes feas y reciclarlo, dándole más valor del que tiene...

Hermano y Hermana, juntos lo lograremos. Algún día un espíritu vendrá y te llevará hasta el final. Yo sé que te han hecho daño, pero yo estaré ahí esperándote y estaré ahí sólo para ayudarte cada vez que pueda hacerlo. Todos somos libres! Todos somos libres...

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La culpa de todo la tiene `El Otro´ (Humor)

Este monólogo fue escrito por Santiago Varela y publicado por el diario "Página 12" en 1991. Posteriormente formó parte de su libro "El debut y otros cuentos"(Ediciones de La Flor,1994)

La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.

¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

¡Pero, por favor...! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.

¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dolares un libro que se llamaba "Haga su propio curro" pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.

¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.

¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.

¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tiene los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.

¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.

Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat(la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.

¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡EL Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto.

Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro...!

Santiago Varela, escribió los monólogos de Tato Bores* desde 1988 hasta su último ciclo en 1993.
*gran humorista de la TV argentina dedicado a temas de la realidad de aquel país.

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Desiderata





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Camina plácido entre el ruido y la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto te sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas.
Enuncia tu verdad de una manera clara y serena, y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia.
Esquiva a las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el espíritu.
Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado, pues siempre habrá personas mas grandes y mas pequeñas que tú.
Disfruta de tus éxitos lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos.
Se cauto en los negocios, el mundo está lleno de engaños, mas no dejes que esto te deje ciego para la virtud que existe. Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales y aún la vida está llena de heroísmo.
Se sincero contigo mismo. En especial, no finjas el afecto y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es prenne como la hierba.
Acata dócilmente el consejo de los años y abandona con donaire las cosas de la juventud.
Cultiva la firmeza de espíritu, para que te proteja en las adversidades repentinas, y no te afligas creando fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina sé benigno contigo mismo.
Tu eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas, tienes derecho a existir. Y sea que te resulte claro o no, el universo marcha como debiera.
Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera sea tu idea de él y sean cuales sean tus trabajos y aspiraciones.
Conserva la paz con tu alma, en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con sus farzas, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso.
Se cauto y esfuérzate por ser feliz.

"Desiderata" fué escrito en 1927 por Max Ehrmann (1872-1945).
En 1956, el pastor de la Iglesia de Saint Paul en Baltimore, Maryland, usó el poema en una colección de textos de reflexión para su congregación.

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