El Acoso

Por Acoso entendemos cualquier situación que implique alguna forma de victimización, la cual involucra personas o grupos que se dedican a hostigar psicológicamente a otras personas en cualquier ambiente, ya sea familiar, laboral, escolar o social. En una situación de Acoso, encontraremos en el centro de la escena a victimarios y víctimas.

El Acoso es una forma de violencia constante que apunta a destruir al otro, existiendo en realidad como trasfondo una inconsciente necesidad del acosador de liberarse de sus propias angustias y negatividad. Culpando a la víctima, buscan descargar la destructividad instalada en ellos mismos.

Los victimarios de todas partes justifican su crueldad proclamando que la víctima es responsable de todos sus problemas y para triunfar en esto, deben de alguna manera oscurecer la inocencia de las mismas. La así llamada “teoría de la proyección” en psicología moderna puede inclusive brindar a los victimarios excelentes armas, porque entonces casi cualquier cosa puede ser interpretada como una consecuencia de los actos de la víctima. Sostienen así que sus víctimas están cosechando los resultados de sus propias acciones y por lo tanto son responsables de lo que les está pasando.

Habitualmente el acosador debe preparar el escenario para lograr su objetivo. Para ello buscará seducir a los testigos, ya que de lograrlo habrá despejado el camino para su accionar. A partir de allí buscará desestabilizar y confundir lanzando rumores que creen una mala imagen de la víctima, emitiendo mensajes confusos y contradictorios de los hechos y no tendrá ningún escrúpulo en mentir, descalificar o engañar, deformando la realidad.

El victimario no actúa por lo general en forma evidente sino que ejerce su violencia de una manera subrepticia. Muchas veces aplicará lo de “dividir para reinar” buscando enfrentar a la víctima con otras personas sembrando la discordia entre ellos.

Por su lado, la víctima habitualmente no reacciona adecuada y rápidamente para poner las cosas en su lugar ya que la victimización suele avanzar de una manera encubierta.

El comportamiento hostil del agresor pueden conducir a la víctima a ciertas actitudes inadecuadas, sin darse cuenta de que con ellas estará dándole al agresor la coartada que necesita. La ansiedad y el miedo ponen a la víctima en una actitud defensiva, cosa que aprovechará el acosador para desatar nuevamente críticas y agresiones contra ella.

Al ponerse el acosado a la defensiva, el acosador aprovecha su actitud para presentarla ante los otros como una certificación de sus acusaciones, con lo cual logra que la víctima se gane la antipatía y rechazo de los demás. De esta manera, gracias al hábil manejo del victimario, la situación se convierte en una trampa tipo telaraña, cuanto más resistencia opone la víctima más fuertemente queda adherida a su trampa.

Resulta clave para la persona que sufre cualquier tipo de acoso y se encuentre en la búsqueda de una salida, entender el proceso de victimización con todas sus implicancias, siendo lo más difícil de detectar la actitud que la misma víctima debe asumir para lograr desprenderse definitivamente del indeseado y abominable hostigamiento.

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