El Acoso Laboral bajo la mirada del experto Gary Namie. Define las características de los acosadores (bullies) y las víctimas (target) y nos habla de la necesidad de que la víctima enfrente al acosador para preservar la integridad de su salud física y mental.
¿Que es el Acoso Laboral?
Nosotros consideramos el acoso laboral como un comportamiento destructivo que tiene al menos dos características. Existe un desbalance de poder entre el acosador y el target. Digo “target” porque no me gusta la palabra “víctima”. Preferimos no caer en la victimización. Ese es el punto uno. El segundo es que parece haber un efecto negativo en la persona acosada. ¿Y cual es el efecto negativo de este acoso laboral?
Los efectos negativos pueden variar desde la leve frustración, pasando por toda la escala de todo tipo de enfermedades psicosomáticas, enfermedades relacionadas con el estrés y hasta el fallo cardíaco.
¿Es el estrés el principal resultado del acoso?
Yo puse un link de la BBC a mi sitio. Ellos estiman que entre un 30 y 50 por ciento de todos los reclamos relacionados con el estrés en el trabajo son atribuidos al acoso laboral.
Bueno, eso nos trae a otro punto. El acoso laboral, como concepto, es algo relativamente nuevo. ¿Es así?
El primero en escribir sobre este tema fue Heinz Leymann. Empezó publicando artículos en 1984. Es médico y doctor en filosofía. Es una persona de clara orientación académica. Escribe con gran dedicación y tiene el sitio más importante sobre bullying en la web. Allí ha incluído muchos de sus artículos técnicos en tres o cuatro idiomas. Él lo denomina “mobbing”
¿El mobbing implica una cierta conspiración, no es así?
Si, por eso no estoy muy de acuerdo con ese término. Pero en una organización, conspirar implicaría un tipo de acuerdo tácito, tal como el silencio de la compañía – la compañía no responde cuando todos saben que se está produciendo un acoso. Si se le señala a los directivos que se producen actos de acoso y ellos lo ignoran, eso significa una forma de mobbing. A Leymann no le gusta el término “bullying” porque se refiere a la infancia y eso es lo que la mayoría de los americanos piensan en principio.
A nosotros nos gusta el término “bullying” porque connota algo que puede comenzar en la infancia en una pequeña porción de los “bullies” (matones o acosadores). Pero se pierde el punto si uno queda enganchado en el la idea del patio del colegio y piensa que solo un chico puede ser un “bully” (matoncito)
¿Son todos los “bullies” escencialmente iguales?
Nosotros pensamos que hay tres tipos de bullies (acosadores). Puede ser que ayude explicar las diferencias.
El crónico probablemente haya empezado como un chico antisocial y se convirtió en un adulto antisocial. Me refiero a marcadamente antisocial.
El segundo no es un manipulador patológico, pero sí alguien que creció en una cultura de trabajo que es competitiva, con muchos plazos límites, altos ingresos, alta exposición, altos estándares y cuotas de producción, donde todo está intensificado. Estas personas asumirán ese estilo y los encontraremos en oportunidades siendo un poco malhumorados, un poco agresivos y un poco más malos de lo que normalmente serían. Pueden cortar con esto, pero cuando están en el trabajo se convierten en un acosador.
Después está el acosador involuntario que es reversible. El acosador involuntario lo es accidentalmente. Es el que puede ser un poco corto socialmente. Pueden no entender como son percibidos y leídos por la gente. No entienden los signos que ellos mismos emiten. Pueden ser muy estrepitosos o muy mediocres, nunca reconociendo, siempre castigando. Pero cuando se les llama la atención sobre esto, enseguida cortan su actitud. Se disculpan sinceramente.
¿Existe algo en la predisposición del acosador, o hay características en el “target” que disparan la conducta del acosador?
Hay parte de eso, pero las dos cosas contribuyen. Ambos juegan un rol.
Bueno, tu hablaste sobre la existencia de distintos tipos de acosadores. ¿Existen distintos tipos de “targets”?
Ése es el otro lado del espejo. Existen targets resistentes y otros vulnerables. Aquellos targets vulnerables probablemente caerán bajo el acosador oportunista y sufrirán. A los resistentes hace falta un acosador extremo – crónico, patológico, maquinador mentiroso, que los tome con la guardia baja.
El problema en hacer hincapié en los targets – nosotros admitimos que juegan un rol – es tan erróneo como culpar a una víctima de violación diciendo que es algo que la víctima provocó. Es mas como que el target falló en revertir al acoso en el primer acercamiento, cuando el acosador estaba testeando el terreno para ver qué podía lograr y con quién. El signo le llega al acosador con la actitud del otro de: “No me gusta pelear, no me gusta confrontar”. Ese tipo de cortesía, esa amabilidad, es leída por el acosador como una invitación abierta al acoso.
Tú mencionaste “estrés”, ¿pero de qué manera inciden realmente los efectos del acoso sobre las personas?
Bueno, inciden sobre todas las categorías: ansiedad, estrés y depresión. Desde reducción de la inmunidad hasta la infección. Fatiga. Todos estos desde el aspecto físico. Por el lado psicológico además de la ansiedad y la depresión, tenemos el destrozo de la autoestima.
Eso es lo que nos intriga. ¿Cómo puede ser que alguien que de otra manera sería una persona fuerte, pueda creer en las mentiras perpetradas por un acosador? Y esto dura por largo tiempo. Produce una muy prolongada media-vida. Esto puede ser en parte por las características del target, pero eso debe ser contestado por una investigación. Debemos contestar esas preguntas y nadie lo está haciendo. Me asombra que gente fuerte, competente, que ha sido sorprendida por un acosador, quizás por un simple episodio mayor pueda quedar tan traumatizada que los efectos duren aún diez años después.
Cuando dices que perdura diez años después, ¿a qué aspecto te refieres?
En términos de una autoestima dañada. Ellos aún no creen que sean tan buenos como realmente son. Algo de lo que el acosador dijo entró en sus mentes y los carcome.
Entonces, ¿como ayudan ustedes a la gente que es blanco de los acosadores?
Justamente ahora la forma en que mi mujer Ruth lo está haciendo es a través de grupos de apoyo. Lo hace a través del consejo psicológico. Es claramente un camino intensivo para un daño intenso.
Pero lo que estamos lanzando ahora es nuestro workshop “El Trabajo no debería doler”, el cual está diseñado para enseñar a la gente habilidades para protegerse del acoso. Pensamos que no es necesaria la terapia profunda.
Antes dijiste que responsabilizar al target es como culpar a la víctima de una violación, pero si los targets no tienen la culpa de ser acosados, ¿tienen el poder para frenar el acoso en el lugar de trabajo?
Creemos que sí, si es que todavía no existe en él un patrón instalado y una historia. Hay que arrancar de cuajo el primer asomo de acoso cuando el acosador te está probando.
Sabemos por las investigaciones sobre bullies (acosadores) en edad escolar, que los bullies tantean el grupo y prueban su vulnerabilidad. Detectan a la gente vulnerable. Esto se da en el mundo animal, los más poderosos hostigan a los más débiles. Sabemos esto porque el índice de acoso es más alto al comienzo del año escolar – la proporción de gente afectada – que al final del año, lo cual significa que han ubicado a sus víctimas y se han enfocado en ellas.
Tú sabes por experiencia que si te resistes a alguien que intenta herirte y presionarte, ellos reciben el mensaje de que eres alguien con quien no deben entrometerse. Te conviertes en intocable.
¿Como te das cuenta si alguien está tanteando el terreno?
La mayoría de los acosadores cometen actos muy irracionales. Este ejercicio de “puro poder”, que puede estar solo en sus mentes, parece muy irracional a la gente racional. Lo sabes cuando te ocurre.
Tu respuesta determinará si es que ellos continuarán metiéndose contigo, apuntando hacia ti, agudizando su comportamiento y convirtiéndote en servil durante el resto de tu vida laboral compartida, hasta que alguno de los dos se vaya – usualmente el acosado es quien se irá.
Los acosadores pueden venir hacia ti tanto con palabras como con toda una serie de comportamientos no verbales. Pueden aplicar desde gritos y alaridos hasta tareas inaceptables. Si tu sabes la primera vez que te han dado una tarea inaceptable que te están queriendo aplastar y vuelves y confrontas al responsable y dices, “No, esta no es la tarea correcta. Esto no es para lo que estoy capacitado. Esto no es para lo que fui contratado en esta compañía.” Tú también puedes imaginarte otras formas de encarar esto.
Entonces, ¿qué es exactamente lo que ustedes enseñan en su entrenamiento?
Analizamos todo el rango de comportamientos que los acosadores utilizan y después, en forma de entrenamiento, en forma de ensayo donde la gente debe aprender algo desde el principio, les vamos arrojando comportamientos de acoso y dejamos que ellos reaccionen espontáneamente y diagnosticamos si funciona o no. Le pedimos esto al acosador – que es uno del grupo jugando ese papel – y después les vamos sugiriendo modos de responder mejor al ataque.
Entonces ¿es un juego de roles?
Sí. Tienen que aprender desde el principio. En un nivel conciente ellos pueden partir sabiendo que cuando el acosador les venga con este tipo de cosas, ellos van a poder enfrentarlo. Es una tarea muy dura. Está relacionado con superar la timidez. Uno le está pidiendo a esta gente que de buenas a primeras salgan a confrontar, cuando tienen décadas de aprender a ser amables. Bueno, esa amabilidad es un juego en las garras del acosador.
Esto es a nivel interpersonal. Si hay allí un empleado suficientemente sabio y suficientemente avispado, necesita entender que allí hay un rol que él también necesita desempeñar.
¿Cuál es ése rol?
Tú te manejas a nivel interpersonal, pero la empresa exige que te desempeñes dentro del clima de trabajo del lugar, dentro de la cultura del lugar de trabajo.
Actualmente ¿que es lo que las empresas hacen? Promueven a los acosadores. Ellos son usualmente quienes logran mayores metas, son los mejores en autopromocionarse a expensas de otras personas. Son competidores – eso sin lugar a dudas – lo cual resulta altamente valorado. Entonces qué es lo que pasa si pretendemos dar vuelta todo el asunto. Tienen que existir severas sanciones para los acosadores.
Cuando hablo a grupos, le pregunto a la gente qué fue lo que les pasó. Las únicas veces que las compañías han actuado de manera efectiva con los acosadores, es cuando su accionar les ha producido un perjuicio público. Esto es crítico. Los acosadores sobreviven y prosiguen en forma silenciosa. La mayor parte de sus acciones son encubiertas – se dan a puertas cerradas. Si vas a gritar a alguien, estás públicamente denigrándolo y todo eso, pero la mayor parte del tiempo ello es encubierto, aceptado por esos sectores ridículos. De manera que la forma de contrarrestar a un acosador es ponerlo en evidencia y públicamente avergonzarlo. Entonces se achican. Es como descorrer la cortina del genio y encontrar que ahí solo hay una persona pequeñita moviendo las palancas.
¿Lo tomo como que debería venir desde arriba?
Debería venir desde arriba. Inclusive compañías que tienen políticas de tolerancia cero al hostigamiento de cualquier tipo, encuentran muy difícil no promocionar al acosador o despedirlo. Mas bien despedirán a la persona hostigada.
Sin embargo, para la victima del acoso,¿sería una manera efectiva de confrontar al acosador hacerlo públicamente?
Sí. ¿Puedes imaginarte la dificultad en demostrar ese coraje? Ante todo tú quieres tener la confrontación pública. Le decimos a la gente que documente todo, pero siempre existen negativas tras las puertas cerradas. Es siempre su palabra contra la tuya. Donde están los testigos?
Pienso que tiene que haber cero tolerancia. No vamos a tolerarlo más. Debe existir alguna indignación. El problema es que muchos CEO´s son del tipo irritable. Recuerdo haber leído un libro de un CEO; era famoso por inventar cosas como hacer que sus empleados alrededor del mundo ajustaran sus relojes a la hora de Nueva York, para que nunca lo llegaran a despertar para hablar a una hora inapropiada para él. Él avergonzaba y humillaba a un vicepresidente senior y lo obligó a pedir disculpas a otra persona públicamente antes de despedirlo. Logró imponer un acercamiento servil de ven a mí, inclínate ante mí, arrodíllate ante mí. Así que si el acosador es la persona de mas alto rango, no tienes ninguna chance de formar una cultura que vaya a eliminarlo y purificar el lugar.
¿Es en interés del empleador hacer esto?
Es en interés del empleador por un par de razones. Lo haga por un motivo económico y por nada más, dejando de lado razones humanitarias, las cuales deberían ser obvias.
Las razones económicas son el elevamiento del costo de los beneficios del servicio de salud. La gente necesitará sobreutilizar el servicio de salud por los efectos físicos. Las personas literalmente se enferman más por el estrés prolongado. Basta mirar los reclamos por estrés.
Llevado al peor extremo, están los litigios. Como dijimos, muchas de las categorías del acoso, no son consideradas ilegales, pero muchas sí lo son. Por el hostigamiento y el tipo de clases amparadas por la justicia deberán pagarse tasas de justicia, por la defensa y todo lo demás. Todo en lo que reaccionen puede convertirse en titulares de noticias, como los acuerdos previos al juicio y la adjudicación de costas debería asustarlos a muerte. Por supuesto, sabemos que existe una gran mitología sobre este asunto, pero convertirse en noticia apabulla a la empresa.
Hemos hablado sobre las cosas que los empleados y los empleadores pueden hacer para combatir el acoso, pero ¿qué pasa cuando el acoso es institucional como opuesto al individual?
Inclusive en los recortes de personal de las empresas, siempre habrá alguien que tome la decisión de que alguno de los puestos va a ser eliminado porque en realidad no les gusta la persona que lo desempeña. Antes de irse sin pelearla, haciéndole mas fácil la tarea de recorte al jefe, piensa que en algún momento aparecerá algún intercambio con la persona.
Si es solo una carta, entonces tendrás que confrontar a quien escribió la carta. La mayoría recibe el mensaje por parte del jefe que lo odiaba y moría por transmitir el mensaje aprovechando una excusa corporativa. Pero no debes hacerle las cosas fáciles, porque si lo haces, ¿que pasará?
La mayoría de la gente lo interioriza y más tarde tendrá sus dudas. Sus dudas se acrecientan silenciosamente. Ahí es cuando el daño pega. ¿Es algo que hice?... No puedes durar en un trabajo... No eres un buen jugador de equipo... Eres esto y lo otro.
Entonces ¿resulta importante confrontar al acosador aún si el resultado no va a revertir la acción?
Si no lo haces, te va a perjudicar para siempre. Te introduce tus propias dudas. Reemplazarás el trabajo, pero pareciera que la confianza en ti mismo es casi imposible de recuperar. No es imposible, pero te lleva tanto tiempo recuperarla y pierdes demasiados años en ello, ¿y para qué? Puedes entrar en una depresión clínica profunda cuando podrías haber enfrentado a la persona y de esta manera te hubieras sentido mucho mejor sobre el asunto.
¿Hay algunos riesgos de trabajo en confrontar a un acosador si ese acosador es tu propio jefe?
Si el acosador es tu jefe y no puedes apelar a su dignidad humana y no tiene alma – piensa en los tres tipos de acosadores, solo los crónicos no van a tener remordimientos, los otros dos pueden ser apelados – entonces mejor empieza a buscar trabajo al mismo tiempo. Así es el tema, porque podrían llegar a tener una reacción realmente salvaje y negativa.
¿Lo tomo aún cuando podría significar perder el trabajo, es eso preferible a ser acosado?
Absolutamente. ¿Durante cuánto más tiempo deberías aguantarlo?
El Dr. Gary Namie tiene un Ph.D. en Psicología Social de la Universidad de California. Es experto en bullying en el lugar de trabajo, consultor, investigador, autor y defensor. Desarrolló y enseñó el primer curso universitario de Violencia Psicológica en el Trabajo. Con su esposa Ruth fundaron y dirigen la organización nacional de investigación y educación, denominada "The Workplace Bullying & Trauma Institute"
Porqué es importante enfrentar a los acosadores en el trabajo.
Fabula sobre el mobbing (y la envidia)
La luciérnaga y la serpiente
Cuenta la historia, que una serpiente comenzó a perseguir a una luciérnaga. Esta huía asustada y a toda velocidad de la predadora, pero ella seguía siempre atrás.
Huyó durante un día... dos días... y al tercer día, ya sin fuerzas la luciérnaga frenó y dijo a la serpiente:
-¿Puedo hacerte tres preguntas?
-No acostumbro a otorgar ese privilegio a nadie,
pero como te voy a devorar... pues pregunta!
-¿Pertenezco a tu categoría de alimentos?
-No -contestó la serpiente...
-¿Te he hecho algún mal?
-No... -volvió a responder
-Entonces, ¿porqué quieres terminar conmigo? -siguió la luciérnaga
-PORQUE NO SOPORTO VERTE BRILLAR...!! -terminó diciendo la serpiente
Moraleja:
Si ya te ha ocurrido o si en algún momento llegas a éste punto en que debas preguntarte: "¿Por qué me pasa esto si yo no he hecho nada malo, ni daño a nadie? ahora ya conoces la respuesta: Porque no soportan verte brillar!
Si eres luciérnaga, por más que te lo propongas no podrás dejar de brillar, ¡es tu naturaleza!
Tampoco podrás deshacerte de las serpientes, forman parte de la naturaleza como vos.
Así que aprovecha tus alas y vuela alto y aunque tu brillo moleste a los predadores... sigue brillando!>
Violencia y Responsabilidad
Un primer paso crítico para el manejo de cualquier problema en la vida, es identificarlo y catalogarlo claramente según su verdadera implicancia. Luego, la mejor solución puede ser encontrada de una manera más efectiva. Este principio es crucial en el manejo de la violencia.
Es importante enfrentar la realidad y hacer lo que resulta más urgente – mantenerse a salvo. Podemos actuar más efectivamente para resguardarnos y mejorar nuestras vidas, cuando encaramos de lleno lo que está ocurriendo y tomamos decisiones basadas en los hechos fríos y duros.
Frecuentemente se nos pide tener compasión por la gente violenta, por lo que pueden haber sufrido. El medio está lleno de estos argumentos, “fue abusado cuando era chico” o “tuvo una depresión postparto”. También oímos cosas como, “no actúa así por un problema emocional o mental?”
Desgraciadamente, especialmente con los hombres que son violentos con las mujeres, esta compasión y esfuerzo por comprenderlo, frecuentemente expone a la mujer a un mayor peligro. Siendo demasiado comprensiva puede frenar a la mujer a hacer lo que es más importante – mantenerse a salvo. Una historia puede ilustrar esto. He tenido variaciones sobre la siguiente conversación con varias mujeres, y en cada caso la idea de la “ELECCIÓN” realizada por el hombre les ha resultado una revelación.
Una mujer con la que hablé, a quien llamaremos Marisa, estaba preocupada por la escalada de violencia de su marido. Él le gritaba y pegaba alaridos con toda la fuerza de sus pulmones, la insultaba y le decía toda clase de cosas degradantes, revoleaba y tiraba cosas y pegaba a las paredes. Marisa se aterrorizaba cuando él hacía esto. Él no le había pegado aún, pero cada arranque de furia se volvía más y más intenso cada vez y ella estaba convencida que él llegaría a la violencia física en un futuro cercano.
El pensamiento de Marisa frente a éstas situaciones era que él “perdía el control” cuando discutían. De hecho, él siempre decía después de cada arranque... que estaba realmente arrepentido y que había perdido el control. Así es como ella se conmovía de su aparente arrepentimiento – de tal manera que se exponía al peligro de quedarse con él aún cuando sabía que en cualquier momento él terminaría pegándole.
Le dije a Marisa, “Imaginémonos que yo esté ahí con ustedes dos, cuando una de estas situaciones se presenta. Yo tengo conmigo un bate de baseball. Su marido sabe que si él avanza hacia usted, levanta su voz o pega a la pared, yo voy a pegarle con el bate en la cabeza. Usted piensa que él haría cualquiera de ésas cosas?”
Marisa contestó con una tenue voz, con los ojos y la boca abiertos por el asombro en señal de haber comprendido, “No”.
Le dije pausadamente, “Bien, él no está fuera de control entonces, o si?”
Marisa susurró, “No”.
Continuamos hablando y clarificando ideas. Pero esto era básicamente todo. Fue un momento de cambio en su vida cuando Marisa decidió hacer lo que era correcto para ella, acabar de justificar y perdonar el comportamiento violento que su marido estaba ELIGIENDO. El hecho es que las consecuencias de los actos de su marido no habían sido suficientes para que él frenara. En cambio, las hipotéticas consecuencias si yo estuviera presente hubieran sido suficiente freno a su conducta.
No hay ninguna evidencia de que el alcohol o enfermedades mentales sean la causa de que los hombres sean violentos con las mujeres EN PARTICULAR. Y la idea de que un violento golpeador o violador se encuentra fuera de control es un mito. Si se estudia a este tema, uno encuentra que existe una enorme cantidad de hombres que han sido abusados de niños, o son alcohólicos, o tienen problemas mentales, quienes a pesar de ello NO practican ningún tipo de violencia contra el prójimo.
Sí, existen hombres cuyo estado mental es de tal trastorno que pierden el contacto con la realidad. Verdaderamente no saben lo que están haciendo. Pero esta es una pequeña minoría. La mayoría de la gente violenta no son profundamente insanos en ese sentido. Pensemos esto: la mayoría de los hombres violentos no intentan violar o pegar a su jefe, a un oficial de policía o a un hombre grande y musculoso. De hecho, no se encuentran de ninguna manera fuera de control – saben exactamente a quién están atacando. Eligen a su víctima – alguien quien saben que no puede o quiere enfrentarlos.
En la historia que acabo de relatar, una vez que ella entendió que su marido en realidad estaba “ELIGIENDO” ser violento, Marisa logró la LIBERTAD EMOCIONAL necesaria para hacer lo debido para mantenerse a salvo y también para continuar con su vida de una manera positiva y enriquecida. Cuando exigimos individualmente y como sociedad que los individuos violentos asuman la responsabilidad de sus actos, estamos realizando poderosas y decisivas acciones para salvaguardar nuestro propio bienestar físico y emocional.
Escrito por Michael Linehan
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Video sobre el Acoso Moral en la Escuela
Este es el fragmento de un capítulo de la serie de TV "Los Simuladores" llamado "El Vengador Infantil", donde en pocos minutos, con mucha precisión y profundidad Damián Szifrón describe este flagelo social con un claro ejemplo y muy buenas actuaciones.
Chivos Expiatorios o "Scapegoats"
Por definición, un chivo expiatorio es un inocente acusado, culpado y castigado por las faltas, equivocaciones, y problemas de otro/s. Se culpa a la víctima sin advertir los victimarios que deberían hacerse cargo de sus propias fallas. En la mayoría de los casos éste resulta un proceso inconciente.
Aquellos que no son capaces de ver que hay verdaderos chivos expiatorios alrededor, están utilizando anteojeras muy grandes. No todos los chivos expiatorios pertenecen a grupos minoritarios, individuos usan a otros individuos como chivos expiatorios, frecuentemente a sus propios amigos o miembros de la familia. “El hombre es el único animal que puede permanecer en términos amistosos con la víctima que tiene intención de comer, hasta que se la come”, escribió Samuel Butler.
Cualquiera puede convertirse en Chivo Expiatorio
Cualquier persona cuyo comportamiento difiere del estipulado por su entorno, puede ser considerado una amenaza para la hegemonía del grupo. Si se piensa que esto se debe a que esa persona es de alguna manera inferior o más débil que el resto, basta con mirar alrededor y repensar la situación. Muchas veces alguien puede ser elegido como chivo expiatorio justamente por sus mejores cualidades, ya que cualquier cualidad que no se encuentre circunscripta dentro del “standard” aceptado por el grupo, convierte a aquella persona en alguien `diferente´ y por ende puede ser interpretado como una potencial amenaza. Sus mejores cualidades pueden despertar la envidia o inseguridad en los otros.
“Todos los grupos, llegan a un límite de inercia que generalmente hace que su progreso sea mas lento que el del individuo. Es así como inevitablemente llega el día, en que el propósito del grupo queda estancado frente a las expectativas del individuo.” (Thorwald Dethlefsen)
Cuando aquel día llega, cuando empiezas a sentir que el grupo es mas lo que entorpece que lo que apoya tu progreso, significa que estás en peligro de convertirte en un outsider. Y más aún, eres el perfecto candidato a chivo expiatorio. Si eres una persona mediana o altamente creativa o tienes muchos intereses, tu creatividad puede ser uno de los factores que te hagan susceptible de convertirte en un “scapegoat”.
La sociabilidad es generalmente el mejor factor de protección, así es como si la tenedencia del idividuo es algo solitaria, será especialmente vulnerable a convertirse en el próximo chivo expiatorio del grupo. Y el riesgo es aún mayor si resulta una persona sensible y receptiva.
Tomar conciencia de la situación es el primer paso y fundamental para quien se encuentre inmerso en ella en calidad de víctima, ya que como dijo Gurdjieff: “Si debes salir de una prisión, lo primero que debes comprender es: que estás en una prisión! Si piensas que eres libre, no podrás escapar.”
La culpa de todo la tiene `El Otro´ (Humor)
Este monólogo fue escrito por Santiago Varela y publicado por el diario "Página 12" en 1991. Posteriormente formó parte de su libro "El debut y otros cuentos"(Ediciones de La Flor,1994)
La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.
¡No señor! dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.
¡Mentiras! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.
¡Falso! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.
¡Pero, por favor...! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.
¡Calumnias! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.
¡Se equivoca! dijo un corrupto mientras vendía a cien dolares un libro que se llamaba "Haga su propio curro" pero que, en realidad, sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.
¡No es cierto! dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.
¡Eso es pura maldad! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.
¡Patrañas! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.
¡Perversos! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.
¡Verso! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.
¡Malvados! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.
¡Racistas! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.
¡Blasfemia! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.
¡Error! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.
¡Infamia! dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tenía exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.
¡Me ofenden! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tiene los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.
¡Minga! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.
¡Desacato! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.
¡Negativo! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.
¡Ustedes están del coco! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.
¡Embusteros! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.
¡Censura! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.
Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat(la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).
¡Infundios! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.
¡Ridículo! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.
¡Cobardes! dijo Montoto que de esto también sabía un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces.
¡Paren la mano! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡EL Otro siempre tiene la culpa!
¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.
Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto.
Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro...!
Santiago Varela, escribió los monólogos de Tato Bores* desde 1988 hasta su último ciclo en 1993.
*gran humorista de la TV argentina dedicado a temas de la realidad de aquel país.





