Violencia y Responsabilidad

La mayoría de las personas violentas lo son porque "eligen" serlo y saben muy bien sobre quienes pueden ejercer su violencia.

Un primer paso crítico para el manejo de cualquier problema en la vida, es identificarlo y catalogarlo claramente según su verdadera implicancia. Luego, la mejor solución puede ser encontrada de una manera más efectiva. Este principio es crucial en el manejo de la violencia.

Es importante enfrentar la realidad y hacer lo que resulta más urgente – mantenerse a salvo. Podemos actuar más efectivamente para resguardarnos y mejorar nuestras vidas, cuando encaramos de lleno lo que está ocurriendo y tomamos decisiones basadas en los hechos fríos y duros.

Frecuentemente se nos pide tener compasión por la gente violenta, por lo que pueden haber sufrido. El medio está lleno de estos argumentos, “fue abusado cuando era chico” o “tuvo una depresión postparto”. También oímos cosas como, “no actúa así por un problema emocional o mental?”

Desgraciadamente, especialmente con los hombres que son violentos con las mujeres, esta compasión y esfuerzo por comprenderlo, frecuentemente expone a la mujer a un mayor peligro. Siendo demasiado comprensiva puede frenar a la mujer a hacer lo que es más importante – mantenerse a salvo. Una historia puede ilustrar esto. He tenido variaciones sobre la siguiente conversación con varias mujeres, y en cada caso la idea de la “ELECCIÓN” realizada por el hombre les ha resultado una revelación.

Una mujer con la que hablé, a quien llamaremos Marisa, estaba preocupada por la escalada de violencia de su marido. Él le gritaba y pegaba alaridos con toda la fuerza de sus pulmones, la insultaba y le decía toda clase de cosas degradantes, revoleaba y tiraba cosas y pegaba a las paredes. Marisa se aterrorizaba cuando él hacía esto. Él no le había pegado aún, pero cada arranque de furia se volvía más y más intenso cada vez y ella estaba convencida que él llegaría a la violencia física en un futuro cercano.

El pensamiento de Marisa frente a éstas situaciones era que él “perdía el control” cuando discutían. De hecho, él siempre decía después de cada arranque... que estaba realmente arrepentido y que había perdido el control. Así es como ella se conmovía de su aparente arrepentimiento – de tal manera que se exponía al peligro de quedarse con él aún cuando sabía que en cualquier momento él terminaría pegándole.

Le dije a Marisa, “Imaginémonos que yo esté ahí con ustedes dos, cuando una de estas situaciones se presenta. Yo tengo conmigo un bate de baseball. Su marido sabe que si él avanza hacia usted, levanta su voz o pega a la pared, yo voy a pegarle con el bate en la cabeza. Usted piensa que él haría cualquiera de ésas cosas?”

Marisa contestó con una tenue voz, con los ojos y la boca abiertos por el asombro en señal de haber comprendido, “No”.

Le dije pausadamente, “Bien, él no está fuera de control entonces, o si?”

Marisa susurró, “No”.


Continuamos hablando y clarificando ideas. Pero esto era básicamente todo. Fue un momento de cambio en su vida cuando Marisa decidió hacer lo que era correcto para ella, acabar de justificar y perdonar el comportamiento violento que su marido estaba ELIGIENDO. El hecho es que las consecuencias de los actos de su marido no habían sido suficientes para que él frenara. En cambio, las hipotéticas consecuencias si yo estuviera presente hubieran sido suficiente freno a su conducta.

No hay ninguna evidencia de que el alcohol o enfermedades mentales sean la causa de que los hombres sean violentos con las mujeres EN PARTICULAR. Y la idea de que un violento golpeador o violador se encuentra fuera de control es un mito. Si se estudia a este tema, uno encuentra que existe una enorme cantidad de hombres que han sido abusados de niños, o son alcohólicos, o tienen problemas mentales, quienes a pesar de ello NO practican ningún tipo de violencia contra el prójimo.

Sí, existen hombres cuyo estado mental es de tal trastorno que pierden el contacto con la realidad. Verdaderamente no saben lo que están haciendo. Pero esta es una pequeña minoría. La mayoría de la gente violenta no son profundamente insanos en ese sentido. Pensemos esto: la mayoría de los hombres violentos no intentan violar o pegar a su jefe, a un oficial de policía o a un hombre grande y musculoso. De hecho, no se encuentran de ninguna manera fuera de control – saben exactamente a quién están atacando. Eligen a su víctima – alguien quien saben que no puede o quiere enfrentarlos.

En la historia que acabo de relatar, una vez que ella entendió que su marido en realidad estaba “ELIGIENDO” ser violento, Marisa logró la LIBERTAD EMOCIONAL necesaria para hacer lo debido para mantenerse a salvo y también para continuar con su vida de una manera positiva y enriquecida. Cuando exigimos individualmente y como sociedad que los individuos violentos asuman la responsabilidad de sus actos, estamos realizando poderosas y decisivas acciones para salvaguardar nuestro propio bienestar físico y emocional.


Escrito por Michael Linehan
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