El ABC de las relaciones positivas

"Las personas estarán más dispuestas a considerarte y respetarte si interpretan que estás seguro de lo que dices y que ello va en serio..."

Las relaciones sanas y positivas dependen de la habilidad de la persona de establecer comportamientos que ayudan a prevenir problemas de relación desde un primer momento.

Las personas estarán más dispuestas a considerarte y respetarte si interpretan que estás seguro de lo que dices y que ello va en serio. Esto es así sea que estés ordenando a una persona en la calle que te deje tranquila, diciéndole a un compañero del trabajo que acabe con sus chistes pesados o invitando a alguien a almorzar.

Puedes cambiar tu manera de presentarte dependiendo del resultado que quieras obtener. Si pretendes que alguien que te amenaza o te molesta acabe ése tipo de comportamiento, tienes que ser tajante. Si quieres interesar a otra persona para realizar algún proyecto conjunto, debes ser entusiasta. Si quieres que alguna persona temerosa se sienta segura, debes ser comprensivo.

Para un resultado efectivo, presta atención a tu tono de voz y a la elección de las palabras que usas. ¿Levantas el tono al final de cada oración hasta convertirla en una pregunta? Convirtiendo afirmaciones en preguntas te hace sonar como ansioso y poco seguro. ¿Usas palabras vagas, o claras y positivas? Si quieres comunicar algo que es muy importante para ti, puede resultar valioso tomarte el tiempo necesario para escribir en pocas palabras lo que quieres comunicar y practicar frente a un espejo en voz alta y con tono seguro lo que hayas escrito. En lo posible, consigue apoyo de alguien de tu confianza quien pueda asegurarte que te estás expresando de una manera segura y a la vez respetuosa.

Presta atención al lenguaje de tu cuerpo y a las expresiones de tu cara; proyectar una actitud de respeto y confianza en tí mismo es un arma poderosa para la autoprotección. ¿Llevas los hombros caídos? ¿la cabeza gacha? ¿una sonrisa tímida?, todo eso te hace ver como una víctima. La comunicación con los demás funcionará mejor si miras de frente, mantienes tu cuerpo erguido y tu cara distendida.

En una confrontación, ordenar a alguien "POR FAVOR BASTA!" funcionará mucho mejor que, "podrías parar por favor?" Al mismo tiempo, no desearías la escalada de una potencial confrontación insultando a alguien. Manejarás mejor un conflicto si tu voz, tono, palabras, cuerpo y expresión son firmes, respetuosos, decididos y claros.

¿Y qué de una situación en la cual estás tratando de conseguir que alguien haga algo que tú piensas que vale la pena? Asegúrate de no parecer dudoso o inseguro. Es común a veces utilizar un tono suplicante cuando quieres conseguir algo de alguien y es normal sentirse frustrado cuando no consigues que hagan lo que tú quieres. Sin embargo, los demás resultarán difícilmente motivados si pretendes hacerlos sentir culpables por no hacerte caso. Incluso la mas pequeña señal de negatividad en tu actitud posiblemente influya para que la otra persona no quiera lidiar contigo. Al mismo tiempo, intentar utilizar un tono de voz amigable encubriendo tu fastidio, puede hecerte ver ante el otro como falso y poco confiable.

Trata de empatizar con las perspectivas de los demás. La mayoría de la gente se encuentra sobrepasada con los problemas de sus propias vidas. Estarán más dispuestos a escucharte y tenerte en cuenta si tu voz, palabras, cuerpo, expresión y actitud subyacente son consistentemente positivas.

Habilidades de autodefensa como éstas - proyectando una actitud de seguridad y confianza, demostrando con tu presencia y tus palabras seriedad y seguridad en lo que dices - pueden prevenir la escalada de muchos problemas. Pueden ser también efectivas herramientas para conseguir lo que deseas la mayor parte de las veces.

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