Un interesante enfoque sobre actitudes que nos convierten en "víctimas"

"Ser efectivo es conseguir lo que se está buscando"
entrevista a Daniel Sidelski


El médico psiquiatra y coach Daniel Sidelski, utiliza sus conocimientos para ayudar a personas a convertirse de víctimas en protagonistas

"¡¿No viste lo que me hizo?! ¡¿Cómo querés que no lo insulte?! ¡Si me faltás el respeto, no esperes que yo te respete!"... "Reaccionar no está ni bien ni mal. El tema es que nos saca de foco y genera resultados muy poco efectivos", sostiene el doctor Daniel Sidelski.

"Esto sucede porque desde esta lógica uno no tiene nada que ver con los problemas; todas sus dificultades, desgracias y mala suerte son culpa de alguien que no hizo lo que debía hacer. Puede ser su jefe, su pareja, un automovilista, el gobierno, la naturaleza, el destino, Dios? Por esta razón, al habitante de este nivel de sabiduría lo llamamos la víctima. Su contraparte es el protagonista", agrega.

Sidelski es médico psiquiatra, especializado en psicoterapia sistémica, hipnoterapia ericksoniana, coacher y autor de "Estrés y coaching profundo. Para pasar de víctima a protagonista de la vida" .

"Entrando más en tema, diremos que socialmente todos compartimos una serie de creencias denominadas paradigmas culturales. La cultura occidental se halla anclada en tres paradigmas básicos: tener razón, objetividad -esto es que hay una única verdad- y deber ser. Para la víctima lo más importante para ser exitoso en la vida consiste en tener razón, que siempre sea yo y no el otro el que tenga razón. ¿Se imagina cuánta energía desperdiciada en innumerables oportunidades sólo para ganar una conversación? Ser víctima significa preferir ser inocente a ser efectivo. No asumir la responsabilidad de nuestros actos, encontrar siempre un culpable por lo que nos pasa. El problema es que es una actitud totalmente inconsciente, porque si le preguntamos a alguien qué prefiere, seguramente nos dirá que prefiere ser efectivo.

-¿Cómo vive la víctima el segundo paradigma, la objetividad?

-Significa que hay una única verdad, no considera que existe la posibilidad de que otra propuesta también pueda ser útil para lo que se quiere lograr. Lo que en el fondo manifiesta es: Yo te voy a decir cómo son las cosas; tomá nota, porque esto es así y si vos pensás algo diferente es porque estás equivocado y encima no te das cuenta . La consecuencia inevitable de esta manera de ver el mundo es que transformamos nuestras discrepancias en agresiones, y, por consiguiente, se torna muy difícil trabajar en grupo o convivir armónicamente. En cuanto al deber ser, la víctima está firmemente instalada en la creencia de que las demás personas, y los acontecimientos, deberían comportarse de esa única verdad que sólo ella puede ver. Que el mundo cambie para estar mejor; el mundo, no nosotros.

-¿Cuál es la actitud del protagonista?

-Para el protagonista, más importante que tener razón es ser efectivo. Y ser efectivo es conseguir lo que se está buscando. Veamos un ejemplo: imagine que va con su familia por una ruta y un automóvil viene a gran velocidad, se cruza de carril y lo pasa. Es obvio que usted tiene razón, pero desde la lógica de la víctima es importante darle una lección al automovilista imprudente. Entonces acelera, lo alcanza y luego, casi rozándolo, lo pasa. Es decir, para demostrarle que está equivocado pone en peligro la vida de los suyos. En cambio para el protagonista, lo importante es alcanzar lo que se propuso, pasar un rato agradable con sus seres queridos y no puede ser que un imprudente ponga en peligro la vida de todos. Por otra parte, cree que existen tantas verdades como personas, y cuando está en una conversación en la que otra persona opina diferente evalúa si algo de lo que el otro dice puede resultar de utilidad para su vida. Como consecuencia, transforma las diferencias en oportunidades para crecer y profundizar las relaciones, contribuye a crear un clima de encuentro y colabora en vez de confrontar.

-¿Qué significa deber ser para el protagonista?

-Lo vive como un querer ser. En cambio la víctima se niega a elegir, trata de parecerse lo más posible a un modelo impuesto. El protagonista, por su parte, se pregunta: ¿c ómo quiero ser yo? Se reinventa, piensa que puede ser distinto. Toma contacto con sus valores y tiene presente en su conciencia qué es importante y esto pasa a ser su norte. En lugar de exigirle a su pareja que sea más cariñosa, indaga cuál es la lógica de su comportamiento y propone alguna opción que tenga en cuenta lo que los dos quieren.

-¿Qué es el coaching profundo?

-Un encuentro orientado a activar, mediante preguntas, la sabiduría que está presente en el interior de toda persona para incrementar su efectividad y así lograr objetivos claramente delineados. En el encuentro, el coach pregunta a la persona dónde está y adónde quiere llegar, qué objetivo quiere alcanzar. Cuando esto está aclarado le pide permiso para cuestionar su visión de las cosas y así, a través del diálogo, el propio paciente va creando y descubriendo nuevas posibilidades hasta lograr la meta. Justamente, una de las funciones del coaching profundo es hacer que la víctima abandone su actitud de dependencia y asuma la del protagonista.

-¿Una reflexión final?

-Siempre me preocupó la educación, porque la educación es el futuro. Y si me preguntan cómo deberíamos educar, mi respuesta es que la enseñanza debe estar basada en ejercitar el libre albedrío. Entrenando a los chicos y los jóvenes en tomar decisiones y asumir sus consecuencias.

Luis Aubele

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